lunes, 6 de febrero de 2012

La Batalla de los Arapiles





 La Batalla de los Arapiles

Conocida como Batalla de Salamanca, Se inició el 22 de julio de 1812.
Se enfrentaron el ejército de Marmont y el ejército del duque Wellington.
El de ejército Marmont (el sustituto de Masséna tras la caída en desgracia de este por su fracaso  al mando de un ejército completo de cuatro cuerpos para recuperar Portugal, enviado por Napoleón),  estaba organizado en ocho divisiones de infantería y dos de caballería. Cada división de infantería estaba dividida en una clara jerarquía de brigadas, regimientos, y batallones: dos brigadas para cada división, uno o dos regimientos para cada brigada y dos o tres batallones para cada regimiento. En total había 29 regimientos y 73 batallones de infantería, teniendo cada batallón una media de 568 hombres incluyendo oficiales. Las divisiones más fuertes eran las de Clausel (6562 hombres) y Bonnet (6521 hombres); las más débiles las de Thomières (4543) y Taupin (4558 hombres).

Marmont tenía 78 cañones mientras que Wellington tenía 62 entre los que se incluía una batería española. En todo caso ambos lados estaban cortos de artillería para lo habitual en las batallas napoleónicas. 

La caballería aliada era claramente superior ya que no estaba muy castigada y contaba con cinco regimientos de dragones pesados, cuyo propósito principal era lanzar poderosas cargas durante la batalla. Su valor se iba a demostrar claramente en el ala derecha aliada. En cambio la caballería francesa estaba formada por una mezcla de dragones y caballería ligera, en general buenos jinetes, capaces de hacer un buen servicio durante una batalla si surgía una oportunidad favorable, pero con poca capacidad de crear verdaderas oportunidades ofensivas por sí mismos. Esta falta de caballería inquietaba mucho a los franceses, por lo que podemos leer en las memorias de los combatientes, donde incluso se apunta que los caballos franceses no tenían el suficiente entrenamiento para moverse en un caótico campo de batalla.

                                                  Grabado de la batalla.
Archivo:Battle of Salamanca.jpgWellington avanzó por el valle del Duero y tomó Madrid, donde fue aclamado como libertador por la población. Sin embargo, cuando se dirigió al norte en otoño vio su avance interrumpido por la guarnición francesa de Burgos, que resistió un asedio y varios asaltos. Amenazado por los refuerzos que llegaban de Francia, Wellington abandonó el asedio y se replegó en una retirada 
durísima hacia sus bases de partida en la frontera de Portugal. Aunque la campaña no fue decisiva, marcó un punto de inflexión en la guerra peninsular y, sumada a la catastrófica derrota francesa en Rusia, extendió por Europa la idea de que los días de gloria de Napoleón podían estar acercándose a su fin.


Archivo:Battle of Salamanca 2.jpg 

El ejército de Napoleón es vencido por el de Wellington en esta batalla